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martes, 31 de julio de 2018

Eternos Romanticos


Eternos Románticos






#futbolmotivacion

Qué es el Amor incondicional:

El amor incondicional es el sentimiento y la acción de querer el bien de la otra persona por sobre todas las cosas y sin importar las consecuencias.
amor incondicionalDesde siempre se ha teorizado sobre los tipos de amor. En la Antigua Grecia, por ejemplo, el amor incondicional se encuadra en el término ágape que se refiere a un amor reflexivo donde el amante sólo se importa por el bien del ser amado.

jueves, 26 de julio de 2018

Gilberto Santa Rosa


 Gilberto Santa Rosa





Gilberto Santa Rosa Cortés, nació en Santurce, Puerto Rico el día 21 de agosto de 1962, es el segundo de tres hijos del matrimonio de Gilberto Santa Rosa, delineante de planos de ingenieros y Ana María Cortés, operadora de las primeras computadoras IBM. Sus estudios primarios los cursó en la escuela elemental Ángel Ramos, donde tuvo sus primeras apariciones artísticas.

Gilberto, es conocido en el mundo del espectáculo como "el caballero de la salsa", gracias a un locutor puertorriqueño, Ronaldito Sánchez, quien por cierto nunca ha cobrado regalías por el nombre. Él fue quien se inventó el título en una promoción de su programa radial.

domingo, 15 de julio de 2018

VIDAS Gandhi


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Retrato del "Mahatma"
Aunque fue el artífice de la independencia de la India (1947), Mahatma Gandhi raramente es evocado por ese logro. En primer lugar, porque lo más inspirador de su figura no reside tanto en aquel fin como en los medios, es decir, en sus casi tres décadas de perseverancia en un activismo pacífico fundado en la no violencia y en la fuerza de las convicciones. Y en segundo lugar, porque sus metas siempre fueron mucho más amplias, y abarcaron la abolición de las castas, la justicia social, la transformación de las estructuras económicas y la concordia entre religiones, designios que convergían en el ideal de una profunda renovación ética y espiritual del ser humano.

Gandhi
Hombre de austeridad inflexible y absoluta modestia, que se quejaba del título de Mahatma ('Gran Alma') que le había dado contra su voluntad el poeta Rabindranath Tagore, Mahatma Gandhi se cuenta entre los grandes personajes que, con su pensamiento y su acción, cuestionaron y llegaron a alterar el establishment político e ideológico del mundo en el siglo XX y se erigieron en referente de todo tipo de movilizaciones contra la injusticia; para calibrar su influencia basta recordar que fue el modelo inspirador de líderes y activistas como Martin Luther King o Nelson Mandela.
En un país en que la política era sinónimo de corrupción, Gandhi introdujo la ética en la vida pública a través de la palabra y el ejemplo. Vivió en una pobreza sin paliativos, jamás concedió prebendas a sus familiares y rechazó siempre el poder político, antes y después de la liberación de la India. Tal idiosincrasia ha convertido al apóstol de la no violencia en un caso único entre los revolucionarios de todos los tiempos, y en el más admirado (cuando no venerado) de los líderes espirituales modernos.
Biografía
Mohandas Karamchand Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en la ciudad costera de Porbandar, situada en el extremo noroeste de la India, en la región de Gujarat. Tal región era entonces un mosaico de minúsculos principados, cuyos gobernantes tenían un poder absoluto sobre la vida de sus súbditos. Su padre, Karamchand Gandhi, era el primer ministro de Porbandar y pertenecía a la casta de los banias, mercaderes de proverbial astucia y habilidad en el comercio. Su madre, llamada Putlibai, procedía de la secta de los pranamis, quienes mezclaban el hinduismo con las enseñanzas del Corán.
La madre de Gandhi era una mujer profundamente religiosa y austera que dividía su tiempo entre el templo y el cuidado de los suyos, amén de practicar frecuentes ayunos. En la formación espiritual de Mohandas, que sentía un ilimitado amor por sus padres, concurrieron, además de la adoración a la diosa Visnú que profesaba la familia, una serie de culturas y credos amalgamados: el hindú, el musulmán y el jain. Este último tuvo especial influencia en su filosofía: los jainistas practicaban la no violencia no sólo con los animales y los seres humanos, sino incluso con las plantas, los microbios, el agua, el fuego y el viento.
Ejemplo típico de tardía genialidad, Gandhi fue un adolescente silencioso, retraído y nada brillante en los estudios, que pasó sin llamar la atención por las escuelas de Rajkot. A los trece años, siguiendo la costumbre hindú, lo casaron con una niña de su edad llamada Kasturbai, con quien estaba prometido desde los seis años sin saberlo. El joven esposo se enamoró apasionadamente de la muchacha, y por hacer el amor con ella abandonó el lecho de su padre moribundo la misma noche en que éste murió. El suceso dejó un sentimiento de culpa imborrable en Gandhi, que más tarde se declararía en contra del matrimonio entre niños y a favor de la continencia sexual.



Kasturbai Gandhi y los cuatro hijos del matrimonio (Sudáfrica, 1902)
Como sus calificaciones no mejoraron en el instituto, la familia decidió enviarlo a Londres para seguir los cursos de abogacía del Inner Temple, cuyas exigencias eran menores que las de las universidades indias. Con tanto miedo como excitación, el joven Gandhi se embarcó en Bombay en septiembre de 1888. Tenía diecinueve años y acababa de ser padre por primera vez. Antes de partir había prometido solemnemente a su madre no seguir la costumbre inglesa de comer carne, dado que el visnuismo lo prohibía. Varias veces en su adolescencia había transgredido tal norma, impulsado por un amigo que le aconsejaba la carne para parecerse en fortaleza a los ingleses.
En Londres vivió tres años (1888-1891), período en que se produjo uno de los hechos más determinantes de su vocación: el descubrimiento de Oriente a través de Occidente. En efecto, en la capital inglesa comenzó a frecuentar a los teósofos, quienes lo iniciaron en la lectura del primer clásico indio, el Bhagavad Gita, al que llegaría a considerar «el libro por excelencia para el conocimiento de la verdad». También allí entró en contacto con las enseñanzas de Jesucristo, y durante un tiempo se sintió tan atraído por la ética cristiana que dudó entre ésta y el hinduismo.
De esa época son sus intentos de sintetizar los preceptos del budismoel cristianismoel islam y su religión natal a través de lo que señaló como el principio unificador de todos ellos: la idea de renunciación. En estos años decisivos para su formación intelectual leyó a León Tolstói, en quien más tarde encontraría el guía para el perfeccionamiento de la práctica y la teoría de la no violencia. Y cuando regresó a la India con el título de abogado, lo hizo con sus señas de identidad orientales: había ido en busca de la sabiduría occidental y retornaba con el secreto que había hecho sabios a los hindúes.
En Sudáfrica (1893-1915)
Al volver a Porbandar encontró a su familia desintegrada: la madre había muerto poco antes y los Gandhi habían perdido toda influencia en la corte principesca. Como abogado no halló muchas perspectivas, ya que su primera actuación profesional terminó en un humillante fracaso, pues enmudeció al dirigirse al tribunal y no pudo continuar. Fue entonces cuando una factoría comercial musulmana le ofreció un contrato para atender un caso de la empresa en la ciudad sudafricana de Durban, y Gandhi no dejó pasar la oportunidad: en 1893 embarcó hacia Sudáfrica.

Gandhi en su etapa sudafricana (c. 1906)
En el país de los antiguos colonos holandeses vivía una colonia hindú formada en su mayoría por trabajadores, a quienes los ingleses llamaban despectivamente sami. Carecían de todo derecho y se les despreciaba y discriminaba racialmente, como pudo comprobar en carne propia el joven abogado durante algunos de sus viajes en ferrocarril. Pero la situación era más grave aún de lo que parecía. Terminado su trabajo, Gandhi estaba a punto de regresar a la India cuando se enteró de la existencia de un proyecto de ley para retirar el derecho de sufragio a los hindúes. Decidió entonces aplazar la partida un mes para organizar la resistencia de sus compatriotas, y el mes se convirtió en veintidós años.
Durante esa larga etapa de su vida, su mayor preocupación fue la liberación de la comunidad india, y en ella fue dando forma a las armas de lucha que más tarde utilizaría en su país. En los primeros años, convencido de las buenas intenciones del colonialismo británico, abrió un bufete para defender a sus compatriotas ante los tribunales en Johannesburgo y se propuso articular un movimiento dedicado a la agitación por medios legales. Fundó el periódico "The Indian Opinion" para aglutinar a la comunidad india y, como instrumento de agitación legal, creó el Congreso Indio de Natal. Sus simpatías anglófilas le llevaron durante la guerra contra los bóers a organizar el Cuerpo Indio de Ambulancias, acción que mereció duras críticas por parte de los nacionalistas indios.
A partir de 1904, la actividad de Gandhi sufrió un cambio notable: después de leer la crítica del capitalismo contenida en Unto This Last, de John Ruskin, modificó su estilo de vida y pasó a llevar una sencilla existencia comunitaria en las afueras de Johannesburgo, donde fundó una comuna llamada Tolstói. En esa época bosquejó la teoría del activismo no violento, que puso en marcha por primera vez para oponerse a la ley de registro. Esta ley obligaba a todos los indios a inscribirse en un registro especial con sus huellas dactilares. Gandhi ordenó a sus compatriotas que no se inscribieran, que comerciaran en las calles sin licencia y, más tarde, que quemaran sus tarjetas de registro frente a la mezquita de Johannesburgo. Como muchos de sus seguidores, fue a parar a la cárcel varias veces, pero el movimiento de resistencia civil obtuvo varios éxitos parciales.
En 1913, la protesta contra un impuesto considerado injusto se tradujo en una marcha a través del Transvaal, hasta Natal. Al año siguiente las autoridades británicas dieron marcha atrás con dicho impuesto y autorizaron a los asiáticos a residir en Natal como trabajadores libres. La victoria parecía total, y Gandhi, que había abandonado las vestimentas europeas en señal de protesta, partió definitivamente de Sudáfrica con su mujer y sus hijos. A largo plazo, todos los logros de la comunidad india se perdieron, y las autoridades de aquel país endurecieron aún más su política racista; pero Sudáfrica había sido el banco de pruebas donde Gandhi desarrolló y ensayó las tácticas que más tarde habría de utilizar en su tierra natal.
El apóstol de la no violencia
Precedido por la aureola de sus exitosas campañas en el extranjero, Gandhi llegó a la India en 1915 y fue recibido como un verdadero héroe. Las masas de Bombay le tributaron un caluroso recibimiento, el gobernador inglés acudió a saludarlo y el poeta Rabindranath Tagore le dio la bienvenida en su Universidad Libre de Santiniketan. A poco de llegar, fundó en la ciudad de Ahmedabad una comunidad casi monástica en la que estaban prohibidas las vestimentas extranjeras, las comidas con especias y la propiedad privada. Sus miembros se dedicaban únicamente a dos trabajos materiales: la agricultura, para obtener el sustento, y el tejido a mano, para procurarse el abrigo. Allí dio comienzo a una lucha que Gandhi habría de sostener durante toda su vida: la batalla contra las lacras del hinduismo y a favor de los intocables. El primer paso fue admitirlos como miembros de la comunidad.
En esos primeros años, Gandhi abandonó toda agitación política a fin de apoyar los esfuerzos bélicos de Gran Bretaña en la Primera Guerra Mundial, llegando incluso al reclutamiento de soldados para el ejército inglés. Su entrada en la política india no se produjo hasta febrero de 1919, cuando la aprobación de la Ley Rowlatt, que establecía la censura y señalaba duras penas para cualquier sospechoso de terrorismo o sedición, le abrió los ojos acerca de las verdaderas intenciones de los imperialistas ingleses en la India.
Gandhi pasó entonces a encabezar la oposición a la ley. Organizó una campaña de propaganda a nivel nacional mediante la no violencia, que comenzó con una huelga general. Ésta pronto se extendió a todo el país y las protestas se sucedieron en las principales ciudades, donde se registraron algunos focos de violencia pese a la insistencia del líder en el carácter pacífico de las manifestaciones. Cuando acudía a Delhi a apaciguar la población, Gandhi fue detenido. Días después, el 13 de abril de 1919, el brigadier general Dyer ordenaba disparar a sus gurkas sobre la multitud reunida en el Jallianwala Bagh de la ciudad de Amritsar. La dominación inglesa había mostrado su verdadero rostro sanguinario y brutal: casi cuatrocientas personas fueron asesinadas y otras miles heridas. Pero las autoridades británicas se vieron obligadas a reconsiderar sus tácticas y la Ley Rowlatt jamás entró en vigor.

Gandhi
En los años siguientes a la masacre de Amritsar, Gandhi se convirtió en el líder nacionalista indiscutido, alcanzando la presidencia del Congreso Nacional Indio (también llamado Partido del Congreso, fundado por Alan Octavius Hume en 1885), que Gandhi supo convertir en un instrumento efectivo en pro de la independencia: de una agrupación de las clases medias urbanas, pasó a ser una organización de masas enraizada en los pueblos y en el campesinado. Se pusieron en marcha las grandes campañas de desobediencia civil, que iban desde la negativa masiva a pagar impuestos hasta el boicot a las autoridades. Miles de indios llenaron las cárceles y el mismo Gandhi fue detenido en marzo de 1922. Diez días más tarde comenzaba «el Gran Juicio», en que el Mahatma se declaró culpable y consideró la sentencia a seis años de prisión como un honor, con lo que la sesión terminó con una reverencia mutua entre juez y acusado.
Cuando salió de la cárcel (una apendicitis hizo que las autoridades coloniales lo liberaran en 1924), encontró que el panorama político se había modificado en su ausencia: el Partido del Congreso se había dividido en dos facciones y la unidad entre hindúes y musulmanes, conseguida con el movimiento de desobediencia civil, había desaparecido. Gandhi decidió entonces retirarse de la política para vivir como un anacoreta, en absoluta pobreza y buscando el silencio como fuerza regenerativa. Retirado en su Ashram, se convirtió en esos años en el jefe espiritual de la India, en el dirigente religioso de fama internacional que muchos occidentales en busca de la paz espiritual trataban como un gurú. Por aquellos años escribió por entregas una imprescindible autobiografía titulada Historia de mis experiencias con la verdad, cuya versión inglesa apareció publicada en 1927.
La marcha de la sal
Su retiro finalizó de manera brusca en 1927, cuando el gobierno británico nombró una comisión encargada de la reforma de la Constitución en la que no participaba ningún nativo. A la cabeza de la lucha política, Gandhi consiguió que todos los partidos del país hicieran el boicot a dicha comisión. Poco después, la huelga de Bardoli, en apoyo a la negativa a pagar impuestos, terminaba en un éxito total. La victoria del movimiento animó al Congreso Nacional Indio a declarar la independencia de la India el 26 de enero de 1930, y se encargó al Mahatma la dirección de la campaña de no violencia para apoyar la resolución.
Gandhi eligió como objetivo de la misma el monopolio de la sal, que afectaba particularmente a los pobres, y partió de Sabartami el 12 de marzo con setenta y nueve voluntarios con rumbo a Dandi, población costera distante 385 kilómetros. El pequeño movimiento se extendió como las olas de un estanque hasta alcanzar toda la India: los campesinos sembraban de ramas verdes los caminos por donde pasaría ese hombre pequeño y semidesnudo, con un bastón de bambú, camino del mar y al frente de un enorme ejército pacífico.

Gandhi en la marcha de la sal (1930)
El día del aniversario de la masacre de Amritsar, Gandhi llegó a orillas del mar y cogió un puñado de sal, rompiendo simbólicamente el monopolio. Desde ese momento la desobediencia civil fue imparable: diputados y funcionarios locales dimitieron, los prohombres locales abandonaron sus puestos, los soldados del ejército indio se negaron a disparar sobre los manifestantes y las mujeres se adhirieron al movimiento, mientras los seguidores de Gandhi invadían pacíficamente las fábricas de sal.
La campaña terminó con un pacto de compromiso entre Gandhi y el virrey de su majestad británica, en virtud del cual se legalizaba la producción de sal y se liberaban los cerca de cien mil presos detenidos durante las movilizaciones. Por otra parte, Gandhi fue enviado a Londres para participar en la conferencia que discutía los pasos a seguir para establecer un gobierno constitucional en la India (1931). La presencia del Mahatma en Inglaterra, al margen de la gran acogida popular que le dispensaron los barrios londinenses, no supuso avances favorables para la causa, y al regresar a su país se encontró con que Jawaharlal Nehru y otros líderes del Congreso Nacional Indio se hallaban una vez más en prisión.
Varias veces en su vida recurrió Gandhi a los ayunos como medio de presión contra el poder, como forma de lucha espectacular y dramática para detener la violencia o llamar la atención de las masas. La falta de humanidad del sistema de castas, que condenaba a los parias a la absoluta indigencia y ostracismo, hizo que Gandhi convirtiera la abolición de la intocabilidad en una meta fundamental de sus esfuerzos. Y desde la prisión de Yervada, donde había sido confinado nuevamente, realizó en 1932 un «ayuno hasta la muerte» en contra de la celebración de elecciones separadas de hindúes y parias. Ello obligó a todos los líderes políticos a acudir junto a su lecho de prisionero para firmar un pacto con el consentimiento inglés.

Con la activista Maniben Patel (1931)
La labor de «pedagogía popular» para curar a la sociedad hindú de sus llagas no terminó aquí. Distanciado desde 1934 del Partido del Congreso por la decepción que le provocaban las maniobras de los políticos, se dedicó a visitar pueblos lejanos, insistiendo en la educación popular, en la prohibición del alcohol, en la liberación espiritual del hombre.
La independencia de la India
El estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue el motivo de que Gandhi, una vez más, retornara al primer plano político. Su oposición al conflicto bélico era absoluta y no compartía la opinión de Jawaharlal Nehru y otros líderes del Congreso, proclives a apoyar la lucha contra el fascismo. Pero la decisión del virrey de incorporar el subcontinente a los preparativos bélicos de Gran Bretaña sin consultar con los políticos locales clarificó las aguas, provocando la dimisión en masa de los ministros pertenecientes al Congreso Nacional Indio.
Tras la toma de Rangún por los japoneses, Gandhi exigió la completa independencia de la India, para que el país pudiera tomar libremente sus decisiones. Al día siguiente, el 9 de agosto de 1942, era arrestado junto a otros miembros del Partido del Congreso, lo que produjo una sublevación en masa de los nativos, seguida por una serie de revueltas violentas en todo el territorio indio. Ésta fue la última prisión del Mahatma y quizá la más dolorosa, porque desde su presidio en Poona se enteró de la muerte de su mujer, Kasturbai. Era ya un anciano frágil y debilitado cuando salió en libertad en el año 1944.

Nehru y Gandhi (Bombay, 1946)
Finalizada la guerra, y tras la subida al poder de los laboristas en Inglaterra, Gandhi desempeñó un rol fundamental en las negociaciones que llevaron a la liberación. Sin embargo, su postura opuesta a la partición del subcontinente nada pudo contra la determinación del líder de la Liga Musulmana, Mohammed Alí Jinnah, defensor de la separación del Pakistán. Dolido por lo que consideró una traición, en 1946 el Mahatma vio con horror cómo los antiguos fantasmas indios resurgían durante la celebración del nombramiento de Jawaharlal Nehru como primer jefe de gobierno, que fue pretexto de violentos disturbios motivados por la pugna entre hindúes y musulmanes.
Gandhi se trasladó a Noakhali, donde habían comenzado los enfrentamientos, y caminó de pueblo en pueblo, descalzo, tratando de detener las masacres que acompañaron a la partición en Bengala, Calcuta, Bihar, Cachemira y Delhi. Pero sus esfuerzos sólo sirvieron para acrecentar el odio que sentían por él los fanáticos extremistas de ambos pueblos: los hindúes atentaron contra su vida en Calcuta y los musulmanes hicieron lo propio en Noakhali. Durante sus últimos días en Delhi llevó a cabo un ayuno para reconciliar a las dos comunidades, lo cual afectó gravemente su salud. Aun así, apareció de nuevo en público unos días antes de su muerte.
El 30 de enero de 1948, cuando al anochecer se dirigía a la plegaria comunitaria, fue alcanzado por las balas de un joven hindú. Tal como lo había predicho a su nieta, murió como un verdadero Mahatma, con la palabra Rama ('Dios') en sus labios. Como dijo Einstein, «quizá las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante fuese una realidad de carne y hueso en este mundo».
1869Nace en Porbandar, India.
1882Contrae matrimonio con Kastubai Nakanj.
1888Primer viaje a Inglaterra.
1891Obtiene el título de abogado y regresa a la India.
1893Se traslada a Sudáfrica, en donde trabaja a favor de los indios residentes en ese país.
1915En la India de nuevo, se une al movimiento nacional indio.
1919Masacre de Amritsar.
1922Primera campaña de desobediencia civil. Es condenado a prisión.
1930Marcha de la sal.
1931Viaje a Londres para participar en la Conferencia de la Mesa Redonda.
1933Campaña a favor de los intocables.
1940Boicot a la intervención india en la guerra.
1947Independencia de la India. Separación de Pakistán.
1948Muere asesinado por un fanático hindú en Nueva Delhi.
La no violencia
Históricamente, las acciones de Gandhi demostraron que el pacifismo era un instrumento viable para alcanzar objetivos políticos ambiciosos y que la independencia de la India era posible sin necesidad de derramamientos de sangre; en un siglo convulsionado por dos guerras mundiales y multitud de trágicos sucesos, Gandhi mantuvo siempre su lucha bajo los estandartes de la concordia y la no violencia que había predicado. De ahí que su figura se halle indisolublemente unida con la resistencia pacífica y la no violencia.

Gandhi (dibujo de A. Seuron)
Gandhi fue un líder nacionalista, pero, por encima de todo, fue un defensor de la igualdad y la justicia. Luchó con gran ímpetu tanto para lograr la independencia de la India como para acabar con las desigualdades que padecía la sociedad de su país. En una sociedad tan estratificada como la india, se puso del lado de los intocables (casta privada de todo derecho) y predicó la admisión de todos los individuos en la sociedad y la igualdad de todos sus miembros. De hecho, sus ideales trascendían el ámbito estrictamente político: más allá de la liberación de su país y la transformación social, abogó por el perfeccionamiento espiritual del hombre.
Dos conceptos fueron claves en su lucha: la satyagraha, que puede traducirse como "la fuerza de la verdad", y la ahimsa o no violencia. La verdad está por encima de todas las cosas; sostener la verdad es sostener lo indestructible, y al sostener la verdad, la verdad nos sostiene: la verdad es la fuerza que ha de alimentar acciones como la no cooperación, la desobediencia civil, el ayuno o la resistencia pasiva, que tiene muy poco que ver con la pasividad, pues requiere una inmensa energía que sólo la satyagraha puede infundir.
La ahimsa o no violencia se impone como imperativo ético en una lucha que, al final, es una lucha contra semejantes, contra seres humanos poseedores de nuestra misma dignidad y merecedores del mismo respeto que exigimos, lo cual excluye toda forma de coacción. Aunque el término ahimsa procede del hinduismo y es común en la tradición oriental, Gandhi entendió que tal concepto subyace también en las religiones occidentales, como el islam y el cristianismo. De hecho, las enseñanzas evangélicas de Jesús y autores occidentales como el estadounidense Henry David Thoreau (que teorizó sobre la desobediencia civil), el novelista ruso León Tolstói y el escritor británico John Ruskin ejercieron influencia en el pensamiento de Gandhi.

Ben Kingsley en Gandhi (Richard Attenborough, 1982), galardonada con ocho Oscar
Durante su vida, Gandhi conoció éxitos y sufrió fracasos. Vio cómo su estrategia de la no violencia posibilitaba la independencia de su nación; sin embargo, hubo de constatar que su país estaba radicalmente dividido entre hindúes y musulmanes, y fue testigo de la separación de Pakistán de la India. Pese a este fracaso final, su influencia ha sido inmensa. El pensamiento y las actitudes de Gandhi servirían de ejemplo e inspiración para los distintos movimientos pacifistas que surgieron en todo el mundo tras la Segunda Guerra Mundial y para destacados líderes antirracistas como Martin Luther King o Nelson Mandela.
Gandhi también se convirtió en un punto de referencia para los líderes nacionalistas de Asia y África. Demostró que los movimientos independentistas podían enfrentarse con éxito a las potencias coloniales para liberar a sus países del yugo europeo. La independencia de la India dio un impulso importante al proceso de descolonización de Asia y África en la segunda mitad del siglo XX.
La obra escrita de Gandhi se compone de una variada multitud de artículos publicados diarios y revistas, así como de trascripciones de discursos oficiales pronunciados tanto en su país como en Gran Bretaña y de otras numerosas alocuciones dirigidas al pueblo. De entre sus libros debe destacarse Historia de mis experiencias con la verdad (1927), una autobiografía que finaliza en 1921 y que lamentablemente careció de continuación. El texto constituye un extraordinario testimonio de su búsqueda y sus ideales.
La figura de Gandhi continúa despertando fascinación en nuestros días. Su aspecto frágil y sereno, su sobria túnica blanca y sus ideales pacifistas han ayudado a otorgarle una aureola mítica. Por este motivo, no es de extrañar que su vida haya sido recreada en diversas series de televisión y películas. Es particularmente célebre el filme Gandhi (1982), de Richard Attenborough, en el que Ben Kingsley interpretaba al célebre activista indio.
Tras veintidós años en Sudáfrica, donde había ya combatido la discriminación que sufría la comunidad hindú, Gandhi regresó a la India en 1915. Desprendido de los trajes y de las costumbres occidentales, recorrió el inmenso país en vagones de ferrocarril de tercera clase para conocer sus problemas y predicar el cambio a través de medios pacíficos y de la resistencia no violenta al Gobierno británico. Pronto sería conocido con el nombre de Mahatma, que significa "Gran Alma", y se convertiría en el líder de la lucha pacífica por la independencia. Esta serie de fotografías ilustran diversos aspectos de la vida y personalidad de Gandhi. Haz clic en la miniaturas para agrandar las fotos.
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Gandhi
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Retrato del "Mahatma"
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En Londres
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Líder de la independencia
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La rueca de Gandhi        
Durante la Primera Guerra Mundial, los líderes indios cooperaron con las autoridades británicas con la promesa y la esperanza de que al finalizar la contienda se avanzaría hacia la independencia. Defraudadas las expectativas, Gandhi lanzó sucesivamente tres grandes campañas políticas (en 1919, en 1930 y en 1942) fundadas en la reivindicación sin violencia. De esta manera se fue operando un cambio en la mentalidad de las multitudes, de la opinión pública mundial y de los propios colonizadores. El vídeo relata la trayectoria vital de Gandhi y el proceso que lo llevó a liderar la independencia de la India, obtenida finalmente en 1947, después de casi tres décadas llevando a la práctica sus doctrinas de no violencia y resistencia pasiva.
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