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domingo, 24 de junio de 2018

13, Rue del Percebe parte 1


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A mediados de la década de los años 50, cinco autores de historietas de la editorial Bruguera se plantearon la posibilidad de independizarse y crear una nueva revista, libres de la rigidez y de las condiciones laborales que imponían los editores para los que estaban trabajando. De este modo, CifréContiEscobarEugenio Giner Peñarroya se organizaron en una cooperativa a la que denominaron D.E.R. (Dibujantes Españoles Reunidos), comunicaron su dimisión a Rafael González y lanzaron al mercado en 1957 una nueva publicación llamada Tío Vivo, con el subtítulo de “semanario de humor para mayores”. Pero la aventura duró poco tiempo: Bruguera, que contaba aún con autores importantes, contraatacó creando nuevas revistas que compitieran con el recién nacido Tío Vivo, y aprovechó para renovar su plantilla y contratar nuevos dibujantes, entre los que se contaba un jovencito llamado Francisco Ibáñez. La competencia fue demasiado fuerte, y una vez más el pez grande se comió al chico: Tío Vivo, junto con sus fundadores, pasó a manos de Bruguera.
 

En 1961 la editorial decide renovar esta revista, y nace así la segunda etapa de Tío Vivo (ahora “revista para los jóvenes”), con una nueva numeración. En ella encontraremos viejas series de la casa junto con otras expresamente creadas para la ocasión. La más original y afortunada de todas fue obra del joven Ibáñez y apareció en la contraportada del número cero, publicado el 6 de marzo de 1961, el mismo mes en que el autor cumplía 25 años. Se trata de 13 Rue del Percebe, un título que según contaba hace algunos años Vicente Palomares, director de varias publicaciones de Bruguera, fue inspirado por la película de suspense político 13 Rue Madeleine (1946), dirigida por Henry Hathaway y protagonizada por James Cagney. Existe también un cómic francés de título similar: 13 Rue de l´Espoir, con dibujos del gran Paul Gillon y guiones de los hermanos Jacques François Gall. Esta serie, publicada entre 1959 y 1972 en las páginas del periódico France Soir, es una historieta costumbrista y romántica que nos muestra el ambiente urbano francés de los años 60.



Sea cual sea el origen del título, lo cierto es que palabras como "rue" y "percebe" no eran ajenas al lenguaje habitual de los tebeos de Bruguera. Sin ir más lejos, sabemos que el Doctor Cataplasma, personaje creado por Gustavo Martz-Schmidt, estuvo viviendo en el número 13 de la calle del Percebe, como puede comprobarse en una historieta publicada alrededor de 1953. Parece que al autor le gustó esa dirección, porque volvió a utilizarla en otra historieta publicada en la misma época en la revista Nicolás, de Ediciones Clíper. Años después, en el número 450 del DDT, (28 de diciembre de 1959), un personaje de la historieta El Capitán Aparejo, de Raf, menciona la dirección "Rue Percebín, número 13". Años después, cuando la serie de Ibáñez ya era popular, esta dirección continuaba apareciendo en las historietas de Bruguera: por ejemplo, allí vivían los señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón, de Robert Segura, según puede leerse en una página de 1977.

La primera vez que contemplamos una página de 13 Rue del Percebe ya sabemos que no se trata de una historieta normal. Cada entrega es en realidad un conjunto de chistes protagonizados por los inquilinos de un edificio al que se ha retirado la fachada para que podamos acceder a sus intimidades. Conocemos varias páginas publicadas anteriormente con una estructura similar, aunque en ningún caso llegaron a constituir una serie prolongada en el tiempo. El 27 de diciembre de 1902, en la revista Blanco y NegroJoaquim Xaudaró publicó una página titulada Una casa en Nochebuena , que supone el más lejano precedente de la serie que nos ocupa.



Encontramos otra interesante imagen en el número del 19 de julio de 1906 de la revista madrileña Nuevo Mundo: el dibujante Karikato (seudónimo de Cesáreo del Villar) firma la página Madrid de Noche, con la fachada de un edificio que nos muestra a sus habitantes, desde la buhardilla hasta la tienda de comestibles.

El catalán Ricard Opisso, uno de los principales autores del clásico TBO, dibujó una interesante página con un esquema similar, mostrando un edificio "que se ha vendido por pisos" (como empezaba a ser costumbre por aquel entonces) y cuyos habitantes son "aficionadísimos al deporte" (situación que aprovecha el autor para presentar distintas situaciones cómicas).


El maestro del cómic Will Eisner utilizó el recurso de mostrar simultáneamente lo que sucedía en los distintos pisos de un edificio en una magistral página de la serie The Spiritpublicada el 19 de enero de 1947, dentro de la historia "School for girls".

Sólo dos años después, en el nº 1 de Super Pulgarcito (1949) Cifré Peñarroya firmaron una página especial titulada "Alarma en el número 33, de la calle del Congrio", que también podría considerarse un precedente de la serie de Ibáñez.
 En la década siguiente, el Almanaque de la revista Yumbo para 1957 mostró a los lectores, a través de una ilustración a toda página de Pérez Fajardo, la intimidad de un edificio habitado por los personajes de la revista.


Un año después, en el Almanaque de Tío Vivo para 1961, Segura retrató la celebración navideña en los distintos pisos de un edificio. Ibáñez realizó algunas variaciones sobre la misma idea, dibujando a los personajes de Pulgarcito en los compartimentos de una nave espacial (en el Almanaque para 1960) o en los de un submarino (en el Extra de Verano de 1961). Casi todos estos precedentes aparecen en fechas navideñas, como historietas “especiales”. A Francisco Ibáñez debemos el mérito de convertir lo especial en cotidiano, al crear una serie que ofrecía cada semana un nuevo repertorio de chistes en torno a la misma comunidad de vecinos.
 El esfuerzo que le supone al autor cada página de esta serie es muchísimo mayor que el que realiza para cualquier otra historieta, pues nunca son menos de once los gags que se desarrollan simultáneamente. En una entrevista de 1998 publicada en la revista U, el hijo de Urich, contaba el propio Ibáñez:
“La parte gráfica trabajaba sobre plantilla y salía en nada. Ahora, hacer la 13 Rue del Percebe , en el momento de hacerla, de crearla, costaba dos o tres veces más que una página corriente. En una página normal y corriente eran tres o cuatro gags, y en la 13 Rue del Percebe eran 14 ó 15, siempre metidos en el mismo lugar, siempre metidos en aquel nicho, en aquel piso, de ahí no podían menearse, no podías hacerlos correr por las montañas o por el campo.”
El aspecto del edificio recuerda llamativamente a uno que fue propiedad de la editorial Bruguera, cuya fotografía se incluyó en el catálogo de la exposición "Factoría de Humor Bruguera" (2005).

Gran parte del éxito de la serie se debe a la acusada personalidad de los inquilinos del edificio, que repasaremos a continuación:
Comenzando por el ático, encontramos a un moroso profesional llamado Manolo, especialista en vivir del cuento y en evitar el pago a sus múltiples acreedores. Siempre se ha visto en este personaje una parodia de Manuel Vázquez, que acostumbraba a caricaturizarse a sí mismo con una personalidad similar. Ibáñez imaginó un artista bohemio: en la buhardilla de Manolo suelen verse varios lienzos apilados, y en su primera aparición le encontramos duchándose con el agua que cae por el canalón del edificio, sin que parezca aún definido su carácter de moroso. Comparte su cubículo con un gato que a menudo actúa como cómplice de su amo, llegando a reproducir en muchas ocasiones sus gestos y actitudes.
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